sábado, 11 de julio de 2020

Aviso: mantenimiento


Por unos días, el blog puede dejar de funcionar correctamente.  Estoy en pleno proceso de trasladarme a WordPress, que es más complicado que un trabalenguas en alemán, y www.vinarquia.com.ar no estará disponible aunque sí el viejo vinarquia.blogpost.com.ar.

Ha llegado el momento de renovarse y crecer.  Y no estoy hablando solo del blog.

Con la mudanza se perderán cosas, se romperán otras y los sueños se renovarán.  

Se viene un nuevo Vinarquía... espero



lunes, 6 de julio de 2020

Novedades y nuevas añadas de Trivento Gaudeo



Si sos la marca argentina que más vino vende en Europa desde hace 7 años, algunos viñedos tenés que caminar.  No basta con simplemente buscar uva para abastecer la demanda sino que tenés que sostener la calidad que te hizo ganar ese público.  “Nunca dejamos de investigar y sorprendernos con nuevos lugares”, dirá Germán di Cesare en una cata a distancia, obligados por la cuarentena.  En Trivento trabajan con cientos de viñedos en Mendoza y la búsqueda siempre está atenta, pero son cuidadosos a la hora de lanzar novedades a lo loco y perder la capacidad de comunicarlos. 

Como no pueden moverse al  ritmo de 1 o 2 barricas, van con paso firme con cada nueva etiqueta.  Un ejemplo de ello es el Trivento Golden Reserve Bonarda 2017 que di Cesare y su equipo encontraron en 2008 y recién pudieron vinificar más de 10 años después.  Se trata de un parral antiguo en La Arboleda, Tupungato, a 1020 msnm que por ser una zona muy fría tiene un carácter distinto a las Bonardas que típicamente conocemos.  Es una explosión de fruta que va dejando paso a aromas herbales, apretado, nervioso, muy lejos del estilo gordo y redondeado.  Después de probarlo, me entusiasmé con conseguir más Bonardas de zona fría.



Afortunadamente, su idea de mostrar regiones, sean tendencia o no, sigue firme y creciendo ya que este año sumaron una nueva etiqueta a su línea Gaudeo y Di Cesare se embala off the record con más lanzamientos a futuro.  La intención aquí es una expresión del lugar, por ello siempre seleccionan sectores y usan foudres de 5000 litros, menos invasivos.  La búsqueda es ir hacia vinos más fluidos, con taninos, pero jugosos.  El objetivo no es la opulencia, sino la expresión y la bebibilidad, que redunda en mayor potencial de guarda.

Vamos vino por vino con las novedades 2020 dentro de Gaudeo:

Trivento Gaudeo SV Los Sauces 2018.  El viñedo está en Los Sauces, pegado a Los Chacayes.  Trivento tiene una finca de 300 hectáreas allí, plantadas en 2007 y “recién estamos tipificando este viñedo, que es muy diverso, con mucho carbonato de calcio”. El vino muestra mucha fruta roja, que se siente especialmente al beberlo, y un leve aroma a tinta china. De los cuatro es el más amable, apto para todo público y de cuerpo medio.

Trivento Gaudeo SV Paraje Altamira2017. El viñedo de 125 hectáreas está en el límite sur de Altamira, sobre la calle El Indio.  Aquí la fruta aparece más concentrada, pero no sobremadura, con una marcada textura de tiza y un largo de boca que enamora.  Con respecto a la anterior cosecha noto que ha ganado más fluidez y elegancia y sus hacedores nos cuentan que hay una búsqueda más refinada del terruño.

Trivento Gaudeo SV Tupungato2017.  Este vino se elabora con uvas extraídas del corazón de Gualtallary, en Tupungato Winelands (con quienes tienen un convenio de 20 ha), aunque por cuestiones legales no puedan ponerlo en la etiqueta.  El ajuste sobre los tiempos de cosecha ha logrado mostrar la textura propia de Gualta, sus taninos, esa sensación “eléctrica” y jugosa.  Austero en nariz, pero muy expresivo en boca.

Trivento Gaudeo SV Tunuyán 2017.  Si de extremos hablamos, este proviene de San Pablo, al límite con Gualtallary y muy cercano a la montaña.  La zona es algo húmeda, pero fría y con suelos marcadamente calcáreos, lo que da un excelente equilibrio entre alcohol, PH y madurez “que no encuentro en otros lugares”, dirá Di Cesare.  La fruta se percibe más claramente que en el de Gualtallary y tiene una estructura salvaje y algo delgada.  Por segunda vez, me quedo encandilado con su carácter.



Si seguimos el orden planteado en la cata, se nota un crecimiento en estructura y personalidad.  A la inversa, la frutosidad va cediendo hacia la austeridad y al igual que en añadas anteriores hay  vinos para todos los gustos.  Aplaudo todo eso y es un camino claro para quien conoce sus gustos o quiere explorar estilos y zonas.

 

Para seguir leyendo sobre esta línea:
También escribieron sobre las añadas actuales en El vino del Mes y en El ángel del vino



martes, 23 de junio de 2020

¿Sushi con vino tinto?

Foto vía BocaDorada

En su simpleza, el sushi puede ser una comida muy complicada de maridar.  Hay sushi de austeridad oriental y hay variantes occidentales (y hasta argentinas) que buscan la complejidad de los ingredientes.  Encima por estas latitudes tenemos la tendencia a remojar las piezas en mucha salsa de soja y wasabi, dos ingredientes bastante invasivos.

Con el maridaje lo que buscamos es armonizar, encontrar un acuerdo entre nuestros platos y nuestra bebida.  Así que tenemos que buscar vinos que vayan bien con pescados crudos, que no se sientan amargos o de sabor metálico con la salsa de soja, que corten la grasitud del salmón y el queso Philadelphia, y que no opaque la comida misma.

A la hora de elegir, la balanza se inclina por los blancos jóvenes.  Tienen todo para ser un gran maridaje: acidez y una paleta de aromas y sabores que van de lo frutado a lo herbáceo y combinan muy bien con el sushi.  Rosados y espumosos, lo hacen bien también, pero cuando queremos un tinto sí o sí la elección se pone difícil.

Con honrosísimas excepciones, vamos a descartar los vinos tintos con cuerpo y taninos.  Dejemos sí los tintos delicados al estilo del Pinot Noir y otros de vinificación similar.  La austeridad, acidez y levedad del Pinot Noir podrán acompañar muy bien el delicado equilibrio de unos makis.  De ser posible, buscá Pinots con poco (o nada) paso por madera, así tendrás fruta más fresca y taninos más suaves.

 


Una experiencia reciente

 

La última vez que compramos sushi en casa, quisimos honrarlo con un Pinot Noir recién lanzado al mercado y que nos llenaba de intriga porque es el primero que lanzaba la bodega: Alta Vista Estate Premium Pinot Noir 2018. 

Las uvas para este vino provienen de parrales San José, Tupungato, y reposa 10 meses en barricas de roble francés de tostado liviano para que no invada al delicado Pinot Noir.  Sus aromas nos recordaron a cerezas, algunos detalles tostados y toques terrosos y de especias.  Es un vino largo, con la ligereza del Pinot Noir, pero sumado a un plus de estructura que le da cierto peso.

Coincido con la opinión de Logia PetitVerdot de que estamos ante un Pinot más Nuevo Mundo que Borgoña.  Y en ese sentido, es una gran puerta de entrada para quienes quieren conocer la cepa y se asustan con la acidez alta de algunos exponentes y los aromas más terrosos que frutados.

 

Si sos un talibán del tinto y el sushi se te complica, por acá hay una buena opción: el próximo pedido acompáñalo con un Pinot Noir algo refrescado.



lunes, 15 de junio de 2020

Blancos en cuarentena: 10 recomendados

¡Qué tiempos que estamos viviendo! No soy yo quien haga el análisis de la cuarentena, pero el balance vínico viene alto.  Entre novedades y algunos guardados, subieron a la mesa más botellas de lo habitual.

Para ordenar un poco las cosas, aquí va una selección de 10 blancos que disfrutamos en estos días y que recomiendo fuertemente, cada uno en su estilo.  Después llegará el momento de 10 tintos.


Costa & Pampa Chardonnay 2019. ¡Qué linda que está la 2019 de este Chardonnay! Tiene de todo, fruta de carozo, cítricos, acidez, balance, todo en armonía y con la  delicadeza que caracteriza a estos vinos.  Pese a los desafíos de estas tierras, los viñedos bonaerenses tienen un potencial increíble y el equipo de Ezequiel Ortego afila cada vez más el lápiz para lograr lo mejor del lugar.

Terrazas de los Andes Chardonnay 2015. Tapa a rosca y 2015. Había cierto riesgo, pero cada vez disfruto más  guardar vinos. Y este es increíble. Su evolución suma notas dulces y herbales, pero se mantiene firme con buena acidez y un gustito a peras que nos enamoró.  Terrazas tiene un gran potencial entre manos con la cepa y acaban de lanzar un Grand Chardonnay que espero poder probar.

Críos Torrontés 2019. Con la mitad de Paraje Altamira y la mitad de Cafayate, este Torrontés es algo así como el mar y la montaña.  Muchos aromas y sabores frutales, y una acidez vibrante y algo mineral, pero equilibrada.   Un gran exponente de como nuestro querido Torro puede lograr una expresión armónica y un estilo que guste a todos.  Algo sabe de todo esto Susana Balbo.

Andeluna Torrontés 2019.  Siempre que pensamos en Torrontés, nos imaginamos el norte argentino, las parras, el calor.  Pero hay unas 200 hectáreas del varietal plantado en el Valle de Uco y su expresión es fresca, delicada y floral.  ¿Se viene la hora del Torrontés elegante y sutil?  Solo el tiempo dirá, pero que bien le queda a este Andeluna.



Nicasia Blanc de Blancs 2018. Cuando salió esta línea en 2012, corrí a probarlos todos y desde ese momento no volví sobre este white blend con base de Viognier.  Y volvió a sorprenderme su gran RPC.  Es de esos blancos ideales para reconocer aromas: flores, cítricos, peras, algo de hierbas.  Muy expresivo y versátil, permite acompañar todo tipo de comidas.  En casa acompañó un risotto de hinojos.

Santa Julia Chenin Dulce Natural 2019.  Esta es una de las etiquetas más reconocidas de Santa Julia y de la góndola de los dulces naturales.  Nosotros lo preferimos para acompañar nuestros postres como para frutas, tortas y hasta algunos quesitos, pero cómodamente puede acompañar ciertos platos porque no cansa al paladar.

El Esteco Blanc de Blancs 2019. Para hacer este blend, sus enólogos conjugan 5 cepas blancas: Marsanne, Roussanne, Viognier, Chardonnay y Torrontés, estas últimas criadas en foudres de roble de 5000 litros.  Encontrar el balance no debe ser fácil, pero año a año este blanco está cada vez mejor y con salmón encuentra un gran compañero.  Yo compré dos botellas, una será guardada porque le veo un gran potencial de añejamiento.




Saurus Sauvignon Blanc 2019. Un Sauvignon Blanc para tener siempre a mano por su precio accesible y un estilo versátil. Aromas cítricos, con algo de pomelo y lima. A su agradable acidez, se suma que un 20% del vino tuvo fermentación maloláctica y esto le aporta volumen y equilibrio general.  Se le anima a cualquier carne blanca.

Sophenia Synthesis Sauvignon Blanc 2018. Gran añada de este Sauvignon Blanc, uno de los íconos de Gualtallary.  Austero, filoso, con una acidez tensa y mineral.  De esos vinos que son todo sensaciones en boca y si lo acompañás con un plato que disfrutes mucho, será una fiesta gastronómica.  Lo digo en serio, nosotros lo acompañamos con sushi.

Desenlace Sauvignon Blanc sin filtrar 2019. De la mano de la dupla Rogelio Rabino (enólogo) y Macarena Carmona (sommelier) llega este Sauvignon Blanc directo y mineral.  Viene sin filtrar, lo que permite preservar ciertas cualidades que se pierden en el proceso de vinificación y favorece su guarda.  Algunos acompañan sus picadas solo con cerveza, a mí me gusta hacerlo con vinos así




lunes, 8 de junio de 2020

Guía Descorchados 2020, mucho más que historias y puntajes

Guía Descorchados Argentina 2020

La primera vez que lo vi a Patricio Tapia fue por TV. Hacía un programa para El Gourmet donde viajaba por el mundo y me enganché con un capítulo sobre whiskys, algo que me interesaba un poco más que los vinos en ese momento. Después lo vi recorriendo viñedos europeos, probando barricas en viejos chateaus y algo de latinoamerica. Me caía bien y, junto a Miguel Brascó, fueron de esas primeras personas a las que escuché hablar de vino con atención. 
 
Era previo al streaming y a la explosión de YouTube y si te perdías un programa, era algo difícil volver a verlos. Me llegaban noticias esporádicas de él hasta que, ya más metido en el mundo del vino y escribiendo sobre el tema, empecé a sentir su nombre más presente. 

De golpe, empecé a leer que ponderaba a enólogos y bodegas que yo conocía muy remotamente o cuyos vinos no terminaba de apreciar. Al mismo tiempo criticaba muy duramente otros que yo consideraba modélicos. Y ya no era el crítico norteamericano que uno siempre miraba con sospecha, sino alguien más cercano y que me decía que radicalmente había que mirar hacia otro lado. Ya no me caía tan bien y lo que dijera Tapia me importaba muy poco. 

Seguí probando vinos, aprendiendo, yendo a bodegas, en fin, todo lo que hace un enófilo apasionado. De a poco mi paladar fue cambiando, encontré gente que hacía cosas más emocionantes y divertidas y, por el otro lado, había bodegas que cada vez más me sorprendían menos. Encontré a aquellos que arriesgaban, a los que buscaban algo único, a los que no les importaba el gusto “estandarizado”. Y creo que en gran medida la paradójica cercanía que nos dio Internet y la más tangible de los viajes, me acercaron a esas historias del vino. 

Hace unos años volví a tener frente a mí algo de Patricio Tapia, la guía Descorchados 2017. Y me di cuenta de que no estábamos para nada en veredas opuestas. Todo lo que empezaba a interesarme, él lo estaba comunicando con muchísimo esfuerzo desde 2011 aproximadamente. Y su guía se volvió una referencia para mí, aunque a veces discutamos un poco. 


Recientemente Nico Aleman, creador de la Premium Tasting, entrevistaba por Instagram a Tapia y el crítico chileno contaba que “sentíamos que había un monopolio del gusto y también veíamos que era aburrido, todos los vinos iguales, estilos pontificados. Y había que mover el gallinero, sino no se iba para ningún lado”.  También contó la anécdota de uno de sus primeros viajes cuando compró dos cajas de 12 botellas de Vasco Viejo y se la llevó a los mejores enólogos de nuestro país con la pregunta de por qué no podían hacerse más vinos así. Además compartió muchos vinos europeos que no fueran Burdeos o Napa, porque notaba que los enólogos hacían 10000 km para ir a probar lo mismo. 

En Descorchados Argentina 2020 reconoce el labor de gente que venimos destacando por su trabajo como Gabriel Dvoskin y los vinos de La Nave va…; Santiago Salgado de Finca Las Payas; Sebastaian Zuccardi, su enólogo del año junto a Laura Principiano; Matias Morcos, enólogo revelación y quien creo que encarna una de las propuestas más revitalizadoras del Este mendocino; las bodegas tradicionales y su búsqueda de renovación; Juan Pablo Michelini y Altar Uco, bodega revelación 2020… 



La guía cada vez se concentra más en destacar lo mejor de cada lugar y, en ese sentido, ya no se limita a los mejores tintos o blancos, sino a los mejores de cada terruño. Catalogarlos así es de gran ayuda para profundizar en el conocimiento de esos lugares. Le faltaría actualizar los mapas y la descripción con más precisión de qué esperar de cada uno de esos terruños, porque es muy genérica y cambió muy poco con las ediciones. Un índice también ayudaría a encontrar la información rápidamente. 

Son detalles, la guía es cada vez más jugosa y diversa, como nuestros vinos. Para Descorchados Argentina 2020, Patricio cató 1662 etiquetas de 204 bodegas y terminó seleccionando 1451, es decir dejó afuera solo unas 211, un número bajo para la propuesta que viene desarrollando desde hace casi 20 años. Lo que habla de un cambio positivo porque nuestros vinos se han vuelto más frescos, más diversos y expresan cada vez mejor su origen . En esta nueva edición “no solo encontrarán muchos vinos, sino que también una gran diversidad, otro de los atributos que hoy tiene el vino en este país. Y diversidad no solamente relacionada con las cepas (este Descorchados 2020 probamos vinos hechos con 50 tipos de uvas distintos), sino que también con los orígenes de esas cepas que hoy siguen viniendo en su mayoría de Mendoza, pero también del sur en Chubut, de las costas atlánticas en Mar del Plata o de viñedos plantados a alturas imposibles en Salta”, relata Tapia en su informe. “Sin embargo, el cambio que más nos viene impresionando en los últimos años es la diversidad en estilos de vinos. Ya no hay un monopolio, una forma única de hacer vinos, sino que muchas miradas, muchas visiones, lo que enriquece aún más el panorama en la Argentina”, afirma. 

Los críticos de lo que sea no son infalibles y mucho menos tenemos que coincidir con ellos cien por ciento. Yo leo a todos los que escriben de vino y los tomo como una referencia más, con el respeto y el lugar ganado por alguien que sabe, que es profesional y que ha probado mucho más vino que yo. Están los mercenarios, los que representan un paladar, un estilo o un sector del mercado, y están aquellos que buscan una transformación positiva. Patricio Tapia debe estar entre estos últimos y su trabajo es la muestra.

Haciendo click aquí pueden descargar el informe inicial y la selección de los mejores vinos


jueves, 28 de mayo de 2020

Traful, la renovación de un clásico


Traful en sus presentaciones de 375, 750 y 1125 cc

Decir clásico no es decir anticuado, decir clásico es decir que algo es imperecedero, que marca épocas sin perder vigencia.  Por eso, ¡qué lindo cuando los clásicos se reinventan y le hablan a un nuevo público!


Muchas bodegas están relanzado sus líneas de mayor tiraje, algunas con décadas en la mesa de los argentinos. Las “marcas” consolidadas y de alta gama, cambian muy poco su estética, su imagen es algo valorado por el público. En cambio, en el segmento “de batalla” las etiquetas siempre se están renovando y siguiendo nuevas tendencias estéticas. Pero, digámoslo todo, el contenido pocas veces se renueva, como si todo fuera una cuestión de marketing.

Con Traful se hizo una de esas excepciones que vale la pena valorar, renovándolo por dentro y por fuera. Las etiquetas perdieron formalidad, aunque no su toque de naturaleza, y mantuvieron el nombre, que en mapuche significa “Unión”. El contenido, lo más importante, tuvo un lindo vuelco: a los clásicos blends de uvas blancas y uvas tintas, se les sumó un dulce natural en lata, un Malbec y un Chardonnay-Semillón.

Hagamos un repaso de la línea:

Traful Blend de uvas blancas: un corte de Torrontés, Chardonnay y Semillón de Maipú, de estilo joven y frutado. La combinación de Torrontés y Chardonnay, poco explorada en el país por cierto, da buenos resultados con vinos muy redondeados en boca.

Traful Blend de uvas tintas: en este caso las uvas provienen de Maipú y Agrelo y, fiel al estilo de López, se les dio un toque de 3 meses de paso por sus toneles. Aunque el corte incluye Tempranillo, Merlot y Sangiovese, se le dio bastante protagonismo al Malbec, aportándole esa frutosidad que tan bien le conocemos.

Traful Blanco dulce: el primer vino en lata de Bodegas López, con lo que se suman a una tendencia que viene creciendo fuerte para el segmento de precios y el estilo dulce natural. Ideal para tener una siempre en la heladera y beber sin reglas. A mí me gusta como opción para postres.


Traful Chardonnay-Semillón: una de las búsquedas más logradas de esta línea con la frescura de las uvas de Tupungato sumadas al balance y cuerpo de Maipú. Un blanco agradable, con interesantes notas melosas y de frutas de carozo, que al probarlo sabés que estás obteniendo bastante más de lo que pagás si lo comparás con sus vecinos de góndola.

Traful Malbec: junto con el blanco anterior, este Malbec es mi favorito. Concentrado, profundo, lleno de fruta y con detalles de especias y de la tonelería de la bodega. Un tinto moderno, perfecto para los platos de todos los días.

Si los clásicos están vigentes es porque saben reinventarse y ese es el proceso que viene haciendo Bodegas López con uno de sus vinos más gondoleros. Estamos hablando de un producto que se disfruta más en su juventud, ideal para la mesa diaria, donde buscamos la mejor relación precio/calidad. En ese sentido, creo que cumplen muy bien y suman el plus de venir en botellas de 375, 750, 1125 cc y también en lata.

Animate a dejar tu recomendado para todos los días en los comentarios así lo tengo en cuenta para próximas notas ;)




viernes, 17 de abril de 2020

De Malbec, geografías y melodías ocultas


En ocasiones, cuando estoy girando mi copa, escudriñando su contenido y tratando de captar sus secretos me llega sobre el hombro el “todos los vinos son iguales” de algún maldito que te viene a pinchar la piñata antes de tiempo. Llega hiriente, casi lacerante diría, y trato de sacar mi lado zen para explicarle con paciencia que no, que no todos los vinos son iguales, que el terruño, que la cepa, que…
Cómo explicar todo lo que transmite una copa de vino a quien no quiere oírlo. O mejor dicho, cómo hacerles oír todo lo que un vino tiene para contar. Entre las gotas hay historia, conocimiento técnico, campo y un noséqué cautivante.

Si supieran cuánto aprendí de geografía, por ejemplo. Copa de por medio conocí las empinadas laderas de las Rías Baixas donde se recorren los viñedos en bote ; supe que Sudáfrica tiene montañas y que solo se cultiva la vid en una de sus laderas; sé dónde quedan Burdeos, Chablis, el río Duero, Oporto, Sonoma o Tokaj; que en la isla de Lanzarote la tierra es negra por su origen volcánico; que en algunas zonas se entierran las vides para que no las mate el frío extremo; en fin, creo que aprendí más geografía catando vinos que en toda la secundaria. Y con ello, mucho de geografía económica y mucho del funcionamiento de las plantas. El conocimiento te hace perder la mirada ingenua y hasta cuando vas a la verdulería te imaginás que no todas las papas pueden ser iguales.

Ahora que llega el Día Mundial del Malbec pienso cuánto de esto se aplica a nuestra cepa de bandera. Pensar que escucho decir más veces “todos los Malbec son iguales” que “todos los vinos son iguales”. Andá y poné sobre la mesa uno de Río Negro y uno de Valle de Uco (así, genérico) y decime si no se nota desde el color nomás. No importa cuál nos guste más o cuál venda más, uno será todo clásica delicadeza y fruta, mientras que el otro será color, flores y sabor intenso. Sírvanme un Malbec de Gualtallary en la copa y estaré esperando esa electricidad que bien o mal llamamos “mineral”. O decime si el ímpetu arrollador de los taninos y el color de Salta pueden disimularse atrás de la madera.

Amigos, no hay dos Malbec iguales. Por suerte, el “Malbec fotocopia” del que nos advirtiera el genial Miguel Brascó se está acabando o se acabó. Hoy, hasta en la cava más humilde puede haber uno del NOA que se banque los platos del invierno, uno de La Pampa que sorprenda a los invitados que creen haberlo visto todo o uno de Altamira que proponga una textura única.

Durante años con el Malbec intentamos seguir fórmulas exitosas y más de una vez le pifiamos feo porque no seguimos la mejor fórmula del viejo Viejo Mundo: respetar tu origen y tu identidad. Y disculpen si vuelvo a hablar de geografías, pero el paso que está dando el Malbec hoy es mostrar su lugar de origen. Los enólogos, que muchas veces tienen que quedarse a un lado para dejarlo ser, se han vuelto los traductores e intérpretes de una melodía oculta. Por suerte, cada vez les sale mejor.